Cristianos por apariencia, cristianos por conciencia
- by Carlos González

Parecería fácil distinguirlos, al menos a los ojos de un “buen cristiano” entrenado. Según dicen, el cristiano se “ve como cristiano”, eso significa tal vez que se viste, habla y se peina como tal. “Se debe notar un cambio en su vida” dicen siempre, lo cual es cierto, pero ¿cómo se viste un cristiano?
Muchos dicen con algo de seriedad en el rostro ante la dificil pregunta: “Es que no me imagino a Jesús vestido con ropa andrajosa, o de moda, o enseñando más del cuerpo, no usaría túnica de mujer”. Cierto, tampoco se vestiría como los griegos, pues era judío, o como los centuriones romanos, o como los sabios egipcios o como los mercaderes indues o como los vendedores de especias orientales… Jesús era un carpintero, era judío, era hombre y las diferencias de ropa entre hombres y mujeres de esa época no era tan marcada como hoy en día en el occidente en el que vivimos. Hemos hecho mucho énfasis en “vernos como cristianos” pero aunque digamos lo contrario, muchas veces no lo parecemos. Nos regimos por una religión discriminatoria y hemos restado valor al mensaje del evangelio, de amor, aceptación y cambio interior después reflejado en lo exterior.
Todo esto me viene a colación por este post publicado en el Blog de Estudios Bíblicos y que a su vez retoma un artículo del diario El País de españa.
El artículo de El País casi me hace llorar. Veo cómo Dios está mostrándonos que no importan las apariencias, si no la verdadera escencia del cristiano: la vida de Dios brotando de nosotros; y no es importante si estamos tatuados o tenemos los oidos perforados. Mientras llevemos día a día la Cruz de Cristo y nuestro corazón esté marcado con su Nombre, podemos vernos como sea. Si, lea bien hermano Don Felipillo Redondón III, que tiene 45 años en su iglesia, sentado en la misma silla y que viste siempre igual para no ofender a Dios. Podemos vernos como sea.
La Palabra es clara: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Jn 13:35 (RVR).
En ninguna parte dice que seremos conocidos por nuestro modo de vestir. Hechos 11:26 (RVR) dice “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.” ¡Ah! Es que estuvieron un año cuidando de la iglesia… entonces, por eso, se les llamó Cristianos: por que se vio que eran como Cristo a lo largo de un año de amor bien manifestado.
Mateo 6:25 dice que no nos preocupemos por qué vestir porque el cuerpo es más que el vestido. No lo saco de contexto, se habla de la provisión, pero no es literal que el cuerpo es más que la ropa? Entonces ¿por qué preocuparnos de qué vestimos? ¿No son las actitudes lo que Dios juzga y lo que nos separa o acerca a Cristo? ¿no es la obediencia?
Uno si puede ser un Friki cristiano, un Nerd Cristiano, un Punk Cristiano. Lo que implique pecado en si mismo no se puede combinar con Cristo (no hay asesinos cristianos, ladrones evangélicos, narcotraficantes salvos por fe), pero ¿es pecado vestir ropa rota, perforarse el cuerpo, tatuarse o usar rastas en la cabeza en esta era de gracia? Muchos que parecen cristianos visten bien, no estan tatuados, no se rapan la cabeza, no se cortan la barba y aun asi mienten, roban, engañan, abusan, retienen el salario de sus empleados y chismean contra otros.
Las mujeres llevan décadas, siglos, vamos, perforándose el cuerpo (usan aretes) sin ser pecado y ¿qué puede hacer un cristiano que en otra época de su vida fue de la Mara Salvatrucha y ahora ha dejado su antigua manera de vivir? ¿Se quitará los tatuajes con jabón? ¿eso lo hace ser desobediente a Dios aunque su corazón ya halla cambiado? ¿Por qué no usar un nuevo tatuaje que manifieste la nueva forma de vida santa y justa que le da Cristo?
Cantares 8:6 (RVR) dice:
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor;
Duros como el Seol los celos;
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
No, no hablo en favor de los tatuajes, pero si la esposa en Cantares pide ser puesta como una marca sobre el brazo, estoy seguro que no se trata de una señal borrable o temporal, quiero que me digan teólogos e historiadores que estan seguros que no era un tatuaje, ya que se piensa que esta esposa era una egipcia. “Fuerte como la muerte” implica permanencia, que no se puede volver atrás, que sólo Dios lo puede romper. Sin tratar de sacar el verso de contexto, la mezcla de “marca” y “llamas” me recuerda a los sellos de los animales cuando son propiedad de alguien. ¿No sería un tatuaje? Quizá si, pero era un tatuaje que mostraba un amor santo y no una religión absurada y pagana.
Sin embargo, Lev 19:29 (NIV) dice: No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel. Yo soy el Señor. ¿Esto significa que Dios prohibe terminantemente tatuarnos hoy en día? Muchos dicen que sí. Sin embargo, yo veo allí un comportamiento cultural y religioso de los pueblos vecinos a los judíos, de los Egipcios por ejemplo, que los judíos dejaban mientras recibían este mandemiento. Es más bien un mandato de no imitar a los pueblos paganos pues sus prácticas eran ya en si un compromiso religioso. Hoy, las prácticas culturales son otras y la ropa o marcas en el cuerpo no se hacen por los muertos, ni por religión solamente, a veces son sólo recordatorios o adornos que nos dan identidad y que por el simple hecho de llevarlos nos abren la puerta a otros para guiarlos a Cristo.
No olvidemos que Jesús no había muerto aun entonces que ese mandamiento fue dado y el pacto de Dios con su pueblo era un pacto temporal, en la circuncisión de la carne, en la separación física, aun racial. Hoy se circuncida el corazón y estamos obligados a acercarnos a los demás pueblos para dirigirlos a Cristo, no para “sacarlos” de costumbres culturales, ya que eso es el tipo de “evangelismo” que usaron los conquistadores y colonizadores españoles e ingleses en América y África. Eso sólo dio como resultado nuevas religiones semipaganas y sincretistas, como el Catolicismo Guadalupano (que disfraza de María a la Tonantzin Mexica) o el Vudú Haitiano-Africano.
Dios no quiere que formemos más sincretismo, si no que volvamos a las bases, que circuncidemos nuestro corazón muy aparte de nuestra apariencia.
Yo no quiero que se entienda que apruebo el tatuaje o que lo promuevo. Sin embargo sí pienso que esas nuevas costumbres cristianas no deben de juzgarse, deben dejarse en manos de los cristianos que las practican y su propia relación con Dios, porque el mundo de hoy en día se separa más de Dios mientras más nos aferramos a costumbres y comportamientos externos y nos separamos de actitudes sanas y santas. Mientras más juzguemos a los demás, más los separamos de la Salvación.
Estoy seguro que un cristiano comprometido siempre se detendrá antes de arriesgar su cuerpo o principalmente su relación con Dios por seguir una costumbre, asi que no debería haber más juicio ni más polémica.
¿Y el dibujo de las parejas? Veámoslo un momento. La primera pareja viste con extrema formalidad, pero hay detalles. La mujer detrás del esposo, sonriente y feliz, sujeta a lo que él diga o mande. Ambos visten ropas pasadas de moda, pues siempre se enfatiza el no ir a la moda como una muestra de “separación” para Dios, aunque eso sí, mientras más valga la ropa también se convierte en una señal de “provisión” y por tanto, de “respaldo divino” pues, dicen, que Dios prospera económicamente a quien respalda. La bíblia de estudio, la actitud de presunción en el rostro del varón es algo notorio en quien valora más el conocimiento que el gozo de la cercanía a Dios y esa pancita que tiene el hombre, es porque según el dicho “cristiano” nosotros “no fumamos ni tomamos pero ¿qué tal tragamos?”, cosa curiosa, pues aun asi, vicio es la comida en exceso. Además la mujer al lado debe estar delgada y bien arreglada, para evitar que el hombre ceda a tentaciones externas, para cumplir y tener contento a su marido.
Todo ello refleja tradición y costumbre, la tradición sólo nos separa de Dios.
En cambio, muchos cristianos comprometidos radicalmente con Dios, pero que no dan importancia a la ropa o a señales “externas” viven más relajadamente, ocupados de servir al prójimo y su apariencia les permite acercarce a ellos. Ellos no pertenecen a una “religión que prohiba” si no a un Dios que conduce y dirige humildemente, pues nuestro Dios es un Dios humilde que no exije sacrificios o cultos irracionales, si no que da libertad y que es divertido, un Dios feliz que te hace vivir feliz, que te ayuda, que te proveé, que te enseña y aconseja, que te escucha y no te rechaza. Dios es un amigo que tratará contigo y te conducirá a donde debes ir de manera voluntaria, un Padre que no te quitará nada “porque es tu padre” si no que te demostrará con hechos lo que es bueno y lo que es malo.
La segunda pareja viste ropa común, ni siquiera cara si acaso, pues lo importante es estar cómodo y verse bien para el ámbito en el que se mueven, ya que cada lugar tiene su propio vestir. Formal en lo formal y sport en lo sport, asi relajado en lo relajado. Si la iglesia es un lugar cómodo ¿por qué ir de corbata y falda con tacones? Si se usan marcas o tatuajes se usan los que valientemente muestren nuestro compromiso con Cristo. Un compromiso más fuerte que la muerte. Sí se puede seguir la moda, pero a su modo, sin comprometer la santidad o perder el compromiso con Dios, ¿porqué no usar la ropa de nuestra película favorita a veces y otras una playera con mensajes cristianos pero con un buen diseño que sea respaldado por hechos vívidos? No es la ropa la que predica, si no nuestras vidas. Tampoco tienen miedo los hombres a mostrar cabello largo o corto las mujeres, o estas a usar un pantalón, incluso a la cadera, pues simplemente es algo que se usa por comodidad y ya, incluso una perforación al ombligo puede ser un detalle válido para una mujer santa, ya que la santidad es marcada precisamente por la intención del corazón y ello debe ser probado por Dios cada día. Vaya, un piercing es sólo un arete más y ya ¿por qué hacer un escándalo por ello?
Esta pareja se trata de igual a igual, su matrimonio no es un anillo, ni una “cobertura”, es amor mutuo, sujeción mutua en Cristo, es fidelidad absoluta, aunque ella no lleve una dieta y él no haga ejercicio. Pagan impuestos, pagan a sus empleados a tiempo, son honestos y amorosos, nunca condenan a nadie y evitan el chisme. ¿Entonces por qué es más importante el modo en que se ven?
Se que esto puede ser polémico, pero si somos realistas, en el cielo dudo mucho que quienes estén tatuados vayan a conservar sus tatuajes y las ropas más formales y tradicionales se quedarán en la tierra.