Ni Panistas, ni Perredistas, ni Priistas

 - by Carlos González

Ante ciertos comentarios que de pronto han aparecido en este blog, me veo en la necesidad de deslindarme de las dos corrientes políticas que los tres partidos del título representan.

Quero decir que como ciudadano mexicano estoy en pleno uso de facultades civicas para adentrarme hasta el cuello en la política, ya que no soy representante o ministro de culto, ni siquiera laico en una Asociación Religiosa. Por tanto puedo y debo, además, como escritor, como prensa social, como comentarista en radio en podcast, hablar de política.

Entonces aclaro que no le voy a ningún partido y que yo no queria que Calderon quedara, que incluso pienso que hubo un intento de fraude pero que no nos pueden ver la cara a los mexicanos y que por ello nuestras instituciones funcionan para defender nuestro voto. Yo voté por Patricia Mercado, que no ganó, pero que por mucho supera a Calderón o a AMLO y no por ello me enojo.

Estoy harto de que la iglesia catolica diga “no voten por los comunistas” y los cristianos digan “no voten por los catolicos”. Estoy cansado de que sólo pensemos en votar a la ligera cada tres años y en los lapsos intermedios no nos involucremos en labores sociales, en la política real y en los trabajos con el gobierno que este establecido en ese momento.

No soy perredista, ni panista, ni priista. Ninguno de los tres partidos me parece una buena opción de gobierno o de trabajo social, sin embargo son las opciones políticas que hay y por tanto debemos recurrir a ellas y considerar sus planteamientos.

Así mismo debemos revisar sus malos trabajos y proponer ideas para su desarrollo. En estos días es mi responsabilidad como ciudadano escribir y hablar de lo mal que están actuando unos cuantos, pocos, pero notorios votantes a favor de AMLO, al quejarse fuera de la ley. Se organizan para ir a gritarles a las autoridades, a los representantes de las instituciones, se preparan para aventarles huevos podridos y jitomátes en sus eventos públicos, se aleccionan para recibir gases lacrimógenos y mandan al diablo a las instituciones. Eso no es un movimiento pacifico y debe terminar.

Deben apegarse a derecho para establecer propuestas firmes que modifiquen los muchos defectos del sistema político mexicano, para que las siguientes elecciones sean más claras y con menos problemas. México y el mundo sólo reconocerá un gobierno, el avalado por los votos, contados por las instituciones civiles y refrendado por las instancias legales. Mandar a estas instituciones al “diablo” no es la vía legal para obtenr solución a rezagos de décadas.

Cuando Calderón inicie a enlistar fallas (por que las tendrá, y muchas) las iremos contando y entonces me escribirán los panistas para decirme “a leguas se nota que le ibas al Peje”. Ni modo, es el precio de ser verdaderamente ni de la izquierda ni la derecha.

Entonces, por favor, no me llamen “Panista”, pues no me hace gracia. Me chocan los partidos, excepto los de futbol.

Actualización: Acabo de ver el programa de Lolita de La Vega, Frente a Frente y resulta que la tienen amenazada de muerte unos supuestos defensores del voto. Amigos, pedir paz no es ir contra el Peje y pedir que bajen el tono no es ser panista, facista o antidemócrata, solo es querer vivir tranquilo.