Otro año con Harry Potter

 - by Carlos González

hp7.pngAquí vamos de nuevo. Se estrena otra película y se publica el séptimo libro de la serie. El último de ella. De nuevo la iglesia enciende sus antorchas y sale en busca de libros para quemarlos. De nuevo el debate. ¿Es malo Harry Potter?

Parece que es muy claro. Si Harry es un mago, entonces es malo, porque como sabemos no hay magia buena. Además, los magos y hechiceros no podrán ver a Dios. Sin embargo, creo recordar que fueron magos (no sabemos cuantos) quienes comprendieron el significado profético de las escrituras, hallaron la estrella que señalaba el camino a Jesús y fueron a adorarle con tres regalos; además un ángel les habló para salvarles de la ira de Herodes y sus regalos fueron también símbolos proféticos del ministerio de nuestro Señor encarnado.

Por eso dicen los ateos y pastafarianos que los cristianos no sabemos ni lo que creemos. ¿Quieren más cosas contradictorias? Los cristianos somos seguidores de La Verdad, pero estamos prestos a creer mentiras y rumores cuando estos respaldan nuetras ideas. Basta con enumerar las leyendas urbanas del pozo al infierno cavado en Rusia, el día faltante de Josué detectado por la NASA y los mensajes subliminales en las películas de Disney. Todo viene a que si un predicador lo dice, entonces debe ser real. Punto, lo creemos y no lo investigamos.

Entonces, debemos de buscar testimonios de la verdad, ¿para qué? Para que el mundo crea. Cuando Jesús sanó a los 10 leprosos les mandó a dar pruebas de su sanidad. Cuando sanó al ciego con su saliva sus padres dieron testimonio de ello.

Volviendo a Harry Potter, mucho se ha dicho desde el principio. Yo mismo lo pensé. ¿No será malo y no estará propagando la brujería haciéndola ver como algo “cool” y maravilloso? La respuesta inmediata era: “Sí, es una amenaza”. Al pasar de 10 años con 7 publicaciones y 5 películas hemos visto que las críticas han descendido de alguna forma. ¿Por qué?

La verdad y la bruja en el ropero

Larry A. Downs, vice-presidente y publicador de Grupo Nelson respondió hace tiempo a una encuesta en un website. La pregunta era ¿Cree usted que los libros de la serie de Harry Potter perjudican espiritualmente a los niños? Su respuesta correspondió al 9% de los que opinaron en el sondeo. Según él, Harry Potter no es la amenaza que se nos ha enseñado.

Su opinión, cito, es esta:

Pero me puse a pensar, aquí tenemos un libro que está captando la atención de toda una generación de jóvenes, los cuales tú y yo estamos luchando difícilmente para conseguir como lectores de literatura. En realidad, esto no es acerca de cómo votó Larry en la encuesta, sino sobre una vergüenza.

Como industria debemos estar avergonzados por no tener una buena respuesta, u opción para los jóvenes lectores. Tú y yo podremos decir: «Sí, es una mala influencia» pero si no les estamos dando algo bueno para reemplazar el libro del cual estamos en contra, solamente estamos robándoles el disfrutar de una buena lectura.

Yo quiero lectores, y mientras llegamos a ser una industria madura con libros para jóvenes, que sigan leyendo.

De acuerdo con él. Los libros que hacemos los cristianos son cosas como “mil y un respuestas para mil y un preguntas” o “las aventuras del pollito cristiano y el plumero dominical”. Es decir, son predicaciones disfrazadas de literatura.

Sin embargo, existen antecedentes, por lo menos dos autores que crearon literatura mítica, ética y compleja bajo temas moralmente acordes a la Palabra de Dios sin caer en los redundantes temas “cristianestésicos”. No ángeles peleando con demonios, no idas a la iglesia a cantar himnos, no aventuras en las calles de oro.

John Ronald Reuel Tolkien es autor de la serie de “El señor de los anillos”. Uno de sus mejores amigos, coincidente con él en pláticas y temáticas literarias fue Clive Staples Lewis, autor de algunos de los libros para niños más vendidos de la historia. “Las crónicas de Narnia”.

Estos libros, respetados por la iglesia y, en el caso de Lewis, incluso usados en la escuela dominical, están llenos de ejemplos de amor, sacrificio, humildad, servicio, amistad, amor desinteresado y magia. Sí, magia.

Gandalf, en “el señor de los anillos” es el sabio hechicero que encamina a la comunidad del anillo en sus planes de destruir el poderoso anillo de poder creado por el señor oscuro Sauron, con el que planea recuperar su poder y derribar toda oposición a él para regir con su vara de maldad a la tierra media. En el camino Elfos, Enanos y Hombres se unen a unos humildes Hobbits a la defensa de las virtudes contrarias a esa maldad que se cierne sobre ellos. Hay traidores, como Bóromir, que haría un excelente Judas; heroes como Aragorn, que sacrificaron todo para servir a quienes le rechazaban y hasta un tipo de Cristo, como el pequeño Frodo, que dejó su cómoda y resuelta vida en la Comarca para hacerse humilde y llevar sobre de él la maldad para destruirla a costa de su propia vida. No es la biblia, ni es mejor que ella, pero esta historia resume el sentido bíblico del mensaje cristiano.

Lo mismo sucede con las Crónicas de Narnia. Vemos titulos como “El Sobrino del Mago” (1955), el cual cuenta la creación de Narnia, y siguiéndoles “El León, la Bruja y el Ropero” (1950); “El Caballo y su Niño” (1954); “El Príncipe Caspian” (1951); “La Travesía del Explorador del Amanecer” (1952); “La Silla de Plata” (1953); y “La Última Batalla” (1955).

En el León, la Bruja y el Ropero vemos el sacrificio y resurrección de Aslan, creador de Narnia. Se hace mención del “amor” como la más grade magia de todas y el sacrificio por el inocente como una manifestación de la gran magia que puede vencer a la muerte. En la Silla de plata vemos a una bruja-serpiente que es vencida por dos niños. En el Sobrino del mago vemos la creación de Narnia, la llegada de la bruja Jadis y todo ello nos vuelve a remitir a la Palabra de Dios. Sin embargo no es la biblia y la serie está llena de magos, brujas, animales parlantes, centauros, ogros, faunos, grifos y fénixes que llenan las páginas soñadas de estos libros.

Enciendan las antorchas

Creo que veo a lo lejos antorchas acercándose. Alcanzo a ver cómo un árbol cercano cae por las sierras de la multitud santa y enardecida que viene a evitar que escriba esto. Vienen orando y cantando alabanzas, pero dispuestos a derribar mi puerta para orar por mi con misericordia y después apedrearme en amor.

Antes de que me alcancen debo decir esto: Creo que la brujería nos separa de Dios. Creo que si la practicamos abandonamos el camino de la vida de Jesús. Creo que los mandamientos de Dios hablan expresamente de separarnos de la hechicería, el ocultismo y todo aquello que esté apegado al culto a los muertos.

De hecho, soy aun un fuerte opositor al Halloween y (día de muertos en mi país). Entonces ¿por que intercedo por las obras de J.K. Rowling? Porque como otros, pienso que hemos exagerado en nuestra, en este caso literal, quema de brujas. Nos hemos excedido.

Después de ver estos libros encuentro que, como en el caso de Tolkien, si bien su autora ni muestra señales de ser cristiana evangélica, ni intenta anunciarnos una verdad cristocéntrica, tampoco nos intenta quitar la idea de la existencia de Dios. Hace una novela, basada en una idea imposible. ¿Qué tal si el mundo nos escondiera la existencia de personas con poderes mágicos? En este caso la explicación es simple, similar, por no decir idéntica a la que se da en comics como los Hombres X o en series como Heroes: La gente simplemente nace así.

Es decir, si en el universo -claramente imaginario- de Marvel Comics los Hombres X son personas que sin deberla ni temerla, sólo por que sí, nacen con poderes, al igual que los Meta Humanos de DC comics o los humanos avanzados de Heroes, entonces los magos del universo -claramente imaginario- de Rowling son personas que por generaciones han nacido así.

Magos, Muggles y Squibs

En Marvel son mutantes. Nacen verdes o con escamas, o con ojos de láser y todos los odian por ser “anormales”. En DC nacen con la capacidad de volar, crear choques eléctricos o dar gritos ultrasónicos y todos los aman por poder convertirse en heroes. En los libros de Rowling los magos han estado por milenios con la humanidad común y en un tiempo convivieron, pero el temor hace a los no magos, llamados muggles, discriminar a los magos. Entonces estos se esconden, no les interesa gobernarnos ni hacerse superiores; así que se retiran y ocultan y aun coperan con los gobiernos humanos para mantenerse ocultos sin ofender a quienes no les entienden. Igual que en el caso de los comics, esto es sólo una muestra de que los humanos discriminamos lo que no entendemos.

No se trata de decir que la magia es buena e incomprendida. Sólo que nos apresuramos a discriminar a personas con talentos y virtudes y se nos invita a conocer más a quienes viven con nosotros sin discriminarlos, porque la autora como muchos de sus lectores, tienen claro que nadie puede volar escobas, ni ver el futuro, ni esconderse en capas de invisibilidad.

En ese mundo mitológico, los magos tienen en sus filas a personas que nacieron sin magia: los squibs. Son personas que por descender de magos deberían poder hacer hechizos, pero no pueden, no tienen el don. Ni se les discrimina ni se les olvida, sólo se sabe que no pueden ser parte ni de los humanos ni de los magos, porque así les tocó vivir.

Las criaturas mágicas, al igual que en los universos de Tolkien y Lewis, están allí de manera sorprendenetemente natural. Sólo quienes son nuevos en la magia se soprenden de su existencia y a los lectores no se les trata de imponer una reivindicación de ellas.

Sólo se describe un mundo alterno, imaginario e idéntico al nuestro, donde los magos podrían ser, según lo que yo creo, similares en mucho o en todo, a nosotros los cristianos y por tanto, podrían permitirnos involucrar a niños y jóvenes no cristianos en la lectura de la Biblia y en la vida cristiana.

El evangelio según Harry Potter

Russ Breimeier escribió para Christianity Today en 2005 un artículo llamado Redeeming Harry Potter (Redimiendo a Harry Potter), traducido y puesto en linea por Praxis.

Este artículo señala, y estoy de acuerdo, que si algo promueve esta serie es el amor, que aparece también como la más poderosa e incomprensible magia; el sacrificio a favor de otros, como en el caso de Lilly Potter, madre de Harry, que le salva la vida y le protege “cubriéndolo” con su amor, con el cual además, puede vencer a Lord Voldemort; donde los amigos de Harry son fieles entre ellos, donde aprenden a seguir la disciplina y la autoridad de sus maestros, donde el viejo es sabio a fuerza de hacer lo correcto y el joven debe ser humilde para aprender, donde el poder no importa si no la fidelidad y la causa justa.

¿Se nos olvida lo que dice Juan 15:13?

Imagínate ir con tu primo que lee Harry Potter y decirle: “Qué impresionante que Harry haya salvado a quien no le tocaba en “El Caliz de Fuego”, a pesar de arriesgar su vida. Me recuerda a Jesús, que hizo lo mismo por nosotros. ¿Por que no me acompañas a la iglesia para que te lo expliquemos más?” Desde luego que hay que hacerlo con tacto y no con una descarada promoción política, pero creo que dejo una idea clara.

La vida mágica en la historia de Rowling puede entenderse como la vida cristiana, al menos de cierto modo. Harry es un mago incipiente, que desconoce su poder. Vive gracias al sacrificio de quien le amaba más que nadie y recibe por ello un don inmerecido. Es llevado a prepararse en el uso de sus poderes, toma el reto de oponerse al que mató a sus padres porque sabe que tiene autoridad sobre de él y lo vence continuamente, a pesar de lo difícil que es hacerlo cada vez.

Sus tios son muggles, pero además de ello son odiosos. Vanos, mentirosos, explotadores, chismosos y vulgares. Tratan a Harry peor que a una mascota. No todos los muggles son así. Los padres de Hermione, amiga de Harry son muggles, pero ven el poder de su hija como un don y la apoyan sin criticarla. No todos los magos ven a los muggles como inferiores. De hecho eso sólo es la perspectiva de una minoría (casi de extrema derecha, algo inspirado en el fascismo) que busca el poder por codicia y respalda al señor oscuro Lord Voldemort. Algunos incluso admiran a los muggles, como el padre de Ron Weasley, el otro amigo de Harry. Entonces los tios de Harry son como los familiares que nos critican y tachan de fanáticos cuando nos hacemos cristianos. Los padres de Hermione son los amigos o familiares no cristianos que se admiran de nuestra decisión y cambio, buscando lo mismo que nos ha salvado y el padre de Ron es una especie de evangelista que ama al mundo, no para imitarlo, si no para rescatarlo. Sin embargo a nadie se “evangeliza” con la magia. Esta historia no es de convertir a nadie en mago, si no acerca del amor y simplemente es de eso.

Connie Neal, es autora de varios libros donde se concilia la cultura postmoderna con el mensaje del evangelio, no para filtrarlo en la iglesia, si no para arrebatar personas del infierno. “La gente encuentra en los libros lo que quiere encontrar”, dice cuando le preguntan acerca del supuesto satanismo en los libros de Potter. Tony Campolo, autor de “Revolution and Renewal and Let Me Tell You a Story” (Revolución y renovación y déjame contarte una historia) dice del libro de Neal: “una maravillosa refutación para los que ven algo siniestro en este clásico infantil”.

¿Celo de Dios o temor ignorante?

Desde el primer día que vimos a los niños hacer filas por la publicación de un libro como estos muchos nos espantamos. ¿Cómo puede tener tanta popularidad un libro que promueve la magia? Claro que los libros nunca la promueven. Dijimos entonces que sí la promueven, pero de forma disimulada. Creimos las supuestas declaraciones de Rowling donde se confiesa satanista, que a la letra dicen (pero que son mentira, posteriormente explico por qué:

Yo creo que es totalmente absurdo protestar contra libros hechos para niños con la base de que están llevando a los niños hacia Satanás” dijo Rowiings a un reportero del London Times en una entrevista del 17 de julio. “¡La gente debería de estar alabándolos por esto! Estos libros guían a los niños hacia un entendimiento de que el débil y tontísimo Hijo de Dios es un fraude viviente, que será humillado cuando venga la lluvia de fuego, y chupara la grasosa **** del Oscuro Señor mientras nosotros, sus siervos fieles, nos reiremos y bailaremos en victoria.”

¿Ofensivo? Claro. ¿Verdadero? De ninguna manera. Es un bulo, un hoax, es decir, una mentira de propagación viral que se da por sentada para parecer verdad pero es completamente falsa. ¿Cómo lo se? Porque el London Times no existe. En segundo, porque en otra cita que se da de estas palabras se hace referencia a “The Onion”, 27 julio al 2 de agosto, 2000. Vol 36, Issue 25, Madison, WI. Sin embargo jamás se publicó esa nota allí. Lo que es más, The Onion es una web de contenido ácido y satírico que definitivamente no sería el lugar para publicar críticas moralistas a Harry Potter, pero sí para recibir referencias virales de algún crítico de la serie interesado en promover el sitio.

Es decir, que quienes promueven esta “información” como verdadera es porque realmente desconocen la verdad y en su celo por Dios mienten. Eso es lo que nos hace daño, que un cristiano promueva falsa información como verdadera y en lugar de pasar por sabios y entendidos, seamos conocidos por ignorantes y supersticiosos.

¿Y qué pasa con las invocaciones y palabras mágicas? ¿No es eso una forma de satanismo? Bueno, de hecho no hay invocaciones y si bien hay fantasmas y otras cosas así, debemos partir del hecho que esta novela sólo está basada en un mundo imaginario, al igual que Star Wars o El Señor de los Anillos. Las palabras mágicas, son sólo una manera de nombrar el poder a usar, ya que por lo regular se usa un término en otro idioma que explica el efecto, ya sea en latín, italiano o raices de alguna lengua no inglesa. Hay muy buenas explicaciones en la traducción de Praxis acerca del texto de Russ Breimeier en Christianity Today.

La primera piedra

Muchos son los que atacan a Harry Potter y los libros de Rowling por considerarlos diabólicos, pero de todos los casos uno me ha parecido particularmente notorio: el del “Jesus Camp” y Ted Haggard. Jesus Camp es un documental acerca de un campamento neo-pentecostal donde se enseña a los niños a vivir un cristianismo activo, pero que ha sido duramente criticado por sus tendencias de adoctrinamiento político, donde no sólo se enseña a orar o respetar a las autoridades, si no que se ha usado para justificar y promover en los niños las acciones del gobierno de Bush. En este campamento se enseña a los niños que Harry Potter es el diablo. Sin embargo, también se dio pauta a Ted Haggard, quien entonces era pastor activo a enseñar contra el Homosexualismo, siendo él presa aun mientras hablaba de ello y era consejero presidencial, de lo mismo que criticaba. Aunque podemos dudar de la tendencia política del documental, creo que se destaca una cosa; que al igual que con Daniel el profeta, cuando somos puros verdaderamente, no hay nada que decir de nosotros para acusarnos excepto mentiras y si nos acusan con verdades ¿entonces por qué huirles? Entonces, hay quien critica la paja de unos y no las vigas propias.

¿Qué intento decir? Lo que siempre he dicho. Somos prestos para condenar, para quemar libros y aislar nuestras mentes de la cultura pero lentos para amar a nuestros hijos, generar confianza, pedir perdón por nuestros pecados y reconocer nuestras debilidades para encontrar ayuda. Hablar mal de algo que no entendemos y parece malo nos da un aire de santidad. Hablar públicamente de esas ideas nos hace además parecer firmes y radicales. Reconocer que fallamos y hacerlo ante los demás podría costarnos nuestra posición temporal, pero dará credibilidad a la iglesia y a nosotros nos moverá al perdón y la verdadera santidad.

Mi conclusión: Finite Incantatem

Etimología: “finito” finito + “incantationem” encantamiento. Es una forma de decir que terminamos con el encanto. No es un hechizo, es sólo una frase en una lengua que ya no se habla.

Debemos de dejar de preocuparnos por las influencias malas de la cultura y comenzar a preocuparnos por las malas influencias de nuestras vidas y ejemplos como padres. ¿Qué es más dañino, un libro que habla del amor desde una perspectiva secular o un pastor homosexual que condena a ese libro?

Yo no creo que Harry Potter sea un libro que salve vidas. Tampoco recomiedo su lectura (sirva esto de aclaratoria, porque se que vendrán decenas de comentarios “salvavidas” que condenen mi post). Repito, no pienso que los libros de Harry Potter sean cristianos. Sin embargo creo que es tiempo de ver más allá de nuestros miedos y comenzar a amar al perdido en lugar de condenarlo. Más aun, si hemos de criticar, debemos hacerlo informados, bien informados, para no caer en descrédito de aquellos a quienes queremos salvar.

También pido perdón a quienes sin ser cristianos leen este post, pidiendo que disculpen a quienes exagerando atacan sin informarse. Es el amor por Cristo que les enloquece y muchos dejan de lado la razón y el entendimiento, pareciendo fanáticos ensimismados. No todos los cristianos somos así, algunos leemos y vamos al cine y no odiamos a quienes piensan diferente.

Los cristianos somos como los niños de las obras de Lewis, estamos llenos de esa gran magia que creó el mundo por orden de Dios y amamos a los muggles que no tienen esa magia, sólo que en nuestro caso, sabemos que Dios está dispuesto a cubrirles con “la magia” de su amor, la sangre de Cristo, y su perdón. Dios no te pide que dejes de leer. Te pide que te dejes amar por Él.

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