¿Hablas en Cristianés?
- by Carlos González
Así como escribí hace unos días acerca de las groserías y la modernización del lenguaje dedico estas breves lineas a definir algo que hace ruido y causa severas divisiones en la iglesia: El lenguaje neo-evangélico, al que llamaremos “cristianés”.
Hace poco más de un año viendo unos videos de Bramsvan, un genial creativo cristiano, me encontré una serie donde parodiando los anuncios de Get a mac, en que aparecen dos actores representando las plataformas Windows y OSX, se muestran las virtudes del Mac; sin embargo Bramsvan usa el concepto de el típico cristiano de templo junto a un moderno y práctico seguidor de Cristo. El vídeo 4 (en inglés) nos presenta a un pequeño aparato externo que se conecta al cristiano cuando quiere sentir más poder del Espíritu Santo. A la hora de describirlo, usa las siglas HSHD, Holly Spirit Hard Drive (Disco Duro del Espíritu Santo), a lo que el seguidor responde suspicazmente “lo siento, no hablo cristianés”, sarcasmo que desata el formal descontento del aburrido hombre de lentes.
La serie forma parte de una campaña llamada “Christan no more” o “Nunca más cristiano”, pues el concepto en sí de ser Cristiano se ha desvirtuado, perdiendo la esencia real y original que representaba el hecho práctico de seguir a Cristo.
Este pequeño sarcasmo me llamó la atención y desde entonces llamo a todo ese lenguaje así: cristianés. La verdad es que uso muy cotidianamente el término, aun con mis pastores. Si me hablan en términos puramente tradicionalistas, aunque sepa lo que me dicen, les informo con gesto de buen humor que no hablo cristianés y les pido la traducción.
En el cristianés es requisito usar palabras tradicionalmente halladas en las versiones antiguas de la biblia. Se usan palabras de la biblia sin el contexto y fuera del marco en que se escribieron. Por ejemplo, se puede decir “eso no edifica” cuando lo que realmente se trata de comunicar es que “eso no te deja nada de provecho”. Lo que pasa es que estamos muy hechos al modo de las predicaciones y las frases rutinarias de la predicación sonora.
Vivimos en un mundo práctico y tratamos de acercar a esas personas a un Dios intangible, al que no aman ni ven, al que no conocen y en el que no pueden creer porque no hay un ápice de fe en sus corazones. Por tanto es más trascendental en este día nuestras acciones que antes, porque siendo eso lo que ven los otros, los no creyentes en Cristo, de ese modo nuestra fe será transmitida.
Pero nos gusta ser de iglesia, vamos, que se note que somos cristianos. Decimos que es para que seamos vistos por el mundo, para trastornar a esta generación, para penetrar las tinieblas como luz en el mundo… y ya estamos hablando en cristianés. Usamos playeras con mensajes evangelísticos, pero resulta que muchas veces o no tienen una calidad que valga la pena ver o no tienen mensajes claros. Sólo son impresiones económicas, con diseños parcos que tienen la finalidad de llenar un hueco en el mercado de consumo cristianoide.
El hecho es que nos vestimos, hablamos y caminamos como se supone que deberían de ser los cristianos. Que se note que nos portamos bien, no decimos groserías, no hacemos gestos raros, la falda tiene la medida adecuada para no tentar a nadie con unos centímetros extras de piel, la biblia debe de estar bien llevada de manera visible, no vayan a pensar que estamos escondíendola. Nada debe de salirse de ese control emocional y cultural. Ir a la moda… eso es impensable. No se digan los tatuajes o las perforaciones, eso es pecado y paganismo.
Así nos vamos a las frases y palabras.
- Dios te bendice (por que se supone que es ahora cuando te bendice, no en el futuro), mi amado (palabra que si, viene en la biblia, pero no hace que nos conste que el que habla nos ame realmente. Mi oración es que seas prosperado eternamente (lo cual podría también decirse como “mi deseo es que te vaya bien toda tu vida”) y que tu relación con el Eterno sea edificada de victoria en victoria (es decir, que conozcas más a Dios como amigo y que te permita ir progresando en esa relación). ¿Cómo está tu compañera, tu esposa? ¿Bendecida?
- Hola, si, muy bien gracias.
- ¡Amén! ¡Gloria a Dios! (Un “qué bueno, me da gusto” era suficiente, pero… en fin)
- Sólo ha tenido unos dolorcitos en la espalda, seguro porque la silla que usa en la oficina ya debe de ser cambiada por una nueva.
- Ah, pues, a lo mejor es una prueba, porque siento que tu esposa no debería estar trabajando, porque la Palabra dice que la mujer debe de cuidar a los hijos, y su bendición es con ellos.
- ¿Eso dice? (yo iba a preguntar lo mismo)
- Si, amén, eso díce.
- ¿Dónde? (también lo iba a preguntar)
- Ahorita no recuerdo, pero te lo busco… pero bueno, ya Dios dirá, lo que él quiere es que prosperes, porque somos hijos del Rey y debemos vivir como príncipes. Pero ese dolor de espalda, ¿ya están orando por eso verdad?
- Claro, y le estamos dando unas pastillas para el dolor.
- Si, pero no dejen de orar, porque podemos atar al maligno y toda enfermedad es limpiada por la sangre de Cristo. (Aquí si medio me perdí, si la molestia es pura cuestión ergonómica y con cambar de silla se arregla, ¿porqué atar al maligno? Digo, sabemos que es malo, pero ¿y si este dolor no es su culpa? No estoy a favor de el diablo, pero ¿para que echarle la culpa de algo que no hizo? Por otro lado, si limpiamos su enfermedad, tendríamos una enfermedad limpia ¿y eso en qué mejora las cosas? ¿Duele menos una enfermedad limpia que una sucia?)
- No, sí estamos orando, como siempre, pero la medicina se la tiene que tomar por tratamiento.
- Si, pero cuida que tu fe no sea tentada, recuerda que así como crees recibirás y todo lo que pidas te será concedido… (¡ps, ps! ¡Oiga! Le faltaron fragmentos de las citas… así no van)
Así va la conversación. A todo el que vemos en la iglesia le llamamos hermano, cuando ni a nuestros hermanos les llamemos así; en lugar de crecer, motivar o alentar decimos “edificar”; si podemos decir palabras y frases como extremo, predicar, difundir, extender, visión, llamado, redarguir, convertir, el mundo, el mundial… no es cristiano, si no cristino, edificar la carne, humillar, quebrantar, trastornar… todo eso es bien recibido.
Ahora hasta tenemos nuevas modas, con frases como “tengo el ADN de Dios” o “somos dioses”, sólo porque salimos muy motivados de una predicación con un mensaje armado de ideas semi cristianas armadas para personas que no conocen la biblia ni lo que realmente dice. Esto es duro, perdón si tú usas esas frases, no tengo nada en contra de ti, pero ¿realmente crees que así es sólo porque así habla ese señor o señora super convincente que estuvo el domingo en tu iglesia? ¿Eso es hablar con denuedo o con una estructura pensada para motivar y convencer a un grupo de creer en lo que se le dice?
Por otro lado, si somos hermanos y amigos debemos de conocer nuestros nombres, mostrar verdadero interés y amor por los demás. ¿Sabes por que decimos “te amo en el amor de Cristo” o “te amo como mi hermano”? Es porque realmente tenemos miedo a los compromisos y a las malas interpretaciones. Decirle a alguien “te amo” o “te quiero” implica una relación de confianza y un compromiso a no fallar, a estar presente en las buenas y malas. No es cosa de relaciones sentimentales, ergo, flirteos o relaciones románticas, es cosa de amor verdadero en distintos niveles de confianza, pero decir “te amo” es más comprometedor que decir “en el amor de Cristo”, no vaya a ser que se malentienda… o quizá porque nosotros no queremos asumir el riesgo de amar.
Del mismo modo, cambiar las apariencias es más fácil que cambiar el fondo. Es más sencillo decir que Cristo nos cambio al hablar de otro modo que decir que lo ha hecho al ser completamente distintos, siendo amables y atentos con los demás, dando ayuda y confianza a otros, evitando críticas destructivas.
Es un tema extenso, pero lo más importante es que podamos ver realmente cambios reales en nosotros, no en el lenguaje externo solamente, si no en el lenguaje interno: el que habla el corazón.