Gana Obama, se hace historia

 - by Carlos González

Nadie dice que la historia nos tiene que gustar. No la manera en que se hace. J. F. Kenedy fue un presidente regular, con propuestas y decisiones dramáticas, una gran habilidad para la oratoria y un refinado gusto para las mujeres… pero terrible en cuanto a su fidelidad, corrupto y adúltero. Todo presidente es un líder que conduce un auto de descontentos, donde toma decisiones, la mayor parte de ellas, de formas complicadas y para beneficio de pocos.


George W. Bush se va y deja un país endeudado, confundido y en serios problemas. Barack Husein Obama llega con esperanza, con ideas y con la terrible carga de quedar a la altura de la historia. El primer presidente negro de raza.

Me recuerda a Vicente Fox, que fue un presidente patético, cómico, débil y a veces hasta absurdo, pero muchos votamos por él por correr el riesgo de hacer un cambio. La noche del triunfo foxista el pueblo le gritó “no nos falles”, pero falló y ni siquiera lo aceptó. Obama no va a gobernar con el color de su piel. No es la mejor opción, no es quizá el más preparado para el cargo… pero aun así ya está en la historia sólo por que su raza es la de aquellos que pizcaron algodón contra su voluntad para los ricos sureños, que fueron casados por el KKK, que no podían abordar el mismo camión o cenar en el mismo local que los demás, los blancos. La sola presencia de este hombre joven, idealista, excelente orador, de mirada astuta, guapo… guapísimo, dirían algunas lectoras… y sí, negro de piel; crea la ilusión de que se ha dado la espalda por fin al racismo y al pasado.

Ilusiones, sólo vanas y pueriles ilusiones. Es una frase armada por la CNN para generar raiting. Lamentablemente aun serán abusados los negros al ser perseguidos por la policía, aun se dudará de la honestidad de un iraní, aun se acusará a un japonés de quitar empleos y al mexicano de quitar recursos de salud, al salvadoreño de sucio, al colombiano de ser narco, al irlandés de ser ignorante, al argentino de ser presumido, al español de ser tonto, al puertoriqueño de ser convenenciero, al cubano de miserable… aun se acusará a los gays de ser “medios hombres” en lugar de ayudarles (condeno la homosexualidad pero amo al homosexual), a los evangélicos de ser ultraderechistas, a los científicos de ser anticristianos, a los ateos de ser anticristos, a los fundamentalistas de ser terroristas, a los nerds de ser perdedores, a los hermosos de ser tontos… a nuestros hermanos cristianos de no ser buenos cristianos.

Nada cambia en cuanto al racismo. Tampoco será necesariamente un buen presidente Obama sólo por haber ganado, porque en la política regularmente no gana el que es mejor, si no el que más lo parece. Aun estará esa misma línea del tiempo, imbatible, estóica, para detallar sus errores así como el triunfo de ayer. Al cometer errores de juicio y de gobierno no le salvará su sonrisa, su piel o sus discursos, pero caray, ya hizo historia, ya tiene su lugar en los libros y los holocrones del futuro, porque así ha sucedido.

Veamos, son cuatro años… esperemos que todo salga bien.

Crédito de la imágen:
La fotografía de este artículo pertenece a una galería con 35 tomas selectas, excelentes todas, de la campaña y celebración de triunfo de Obama. La que presento es de AP Photo/Alex Brandon.

Leave a comment