Pastores con control mediático

 - by Carlos González

Chess Players in Dupont Circle por dbkingHace unos meses platiqué con un pastor de la ciudad donde vivo y al mirar ciertos fallos en la administración en la iglesia (entiéndase como un todo, no una congregación local específica) le mencioné que no debía tener control mediático de lo que pasaba en su grupo, a lo que él me respondió con énfasis: “Yo quiero eso, quiero eso en mi iglesia”. Quiere ser un pastor con control mediático.

Esto es lo que hacen los medios de comunicación en cada país (o el mundo) al decirnos “la izquierda es mala” o “los ricos son malos, los pobres son buenos” o “respetar a los gays es estar de acuerdo en que se casen, si no, eres un nazi”. Un medio obtiene un grado de confianza pública y en base a ello, la gente a quien se considera su “público cautivo” en términos mercadológicos, creerá todo lo que se diga como si fuera una verdad infalible, aunque ese conocimiento publicado responda más bien a intereses no siempre lícitos de un grupo minoritario que controla el medio. Un pastor ejerciendo un control así me hace temblar de miedo.

Una iglesia no es una democracia, pero tampoco es una “pastorcracia” o “pastorquía”, si me dejan inventar términos. Tampoco creo yo en una élite de ancianos (el llamado ancianato, ahora sí, no es mio el término) que comanda al pastor en un cargo simbólico. La cosa es sencilla, el pastor se prepara para servir y su servicio le da forma a su autoridad. Se prepara para entender y su entendimiento le reviste de poder para comunicar, aconsejar y reprender con cuidado y respeto. Además, cada persona en la iglesia debe de ejercer su libre albedrío y cada pastor debe respetarlo como Dios lo hace. Esto último es muy difícil de lograr.

Sin embargo, al llegar al punto de un buen ejercicio balanceado entre una autoridad santa y una docilidad diligente, el pastor no necesita control mediático sobre su gente, dado que sus expectativas, las de su liderazgo, sus ambiciones o sus sueños personales se mantienen al margen de su trabajo.

El siervo líder es seguido por tantos como Dios pone a su cuidado y no hay ambición personal que lo impida o “mejore”.

El líder o pastor de control mediático es un productor empresarial, un CEO, el accionista mayoritario que decide “lo que va a resultar en mayor impacto” en lugar de lo que va a generar mejores resultados. ¿Quien le hace el feo a más sillas llenas el domingo? Sin embargo, siempre es preferible ver asientos vacíos antes que ver mentes y corazones huecos.

Lamentablemente, algunos pastores “apocalípticos”, es decir, de toda tribu, lengua y nación (y también denominación), mantienen un control que impresionaría al mismo Donald Trumph. Deciden que aparece o no, que “es de Dios” o no, qué es pecado y qué no, todo según espectativas de crecimiento o protección a ciertos miembros “influyentes” en el sínodo pastoral o el núcleo de poder, que muchas veces es sólo familiar. Se llega al grado de censurar grabaciones de predicaciones incluso, para adaptarlo al público “nuevo” sin importar que los errores y actitudes que se censuran están presentes en sus corazones. Se enseña a la congregación cómo debe pensar y reaccionar ante lo que consideran desventajoso, cuando lo correcto es decirle y mostrarle a cada persona qué actitud es la práctica y bíblicamente más correcta ante cada reto o problema con información adecuada, el respaldo de Dios y una ética sincera, equilibrada y sana.

No es lo mismo decir “los pecadores se irán al infierno, todos, los idólatras, los adúlteros, los homosexuales, los ladrones, los que no diezman y quienes critican a sus pastores, por eso arrepiéntete” a decir “Dios tiene el infierno preparado para el diablo porque es un mal que debe ser destruido. Si estás separado de Dios y/o amas al pecado, correrás esa misma suerte. Dios te quiere salvar y puedes salvarte cambiando hoy tu actitud y arrepintiéndote bajo el sacrificio de Cristo”.

¿Verdad que se entiende diferente?

Siendo así, el homosexualismo cobra tanto valor pecaminoso como la mentira, el adulterio como la violencia psicológica, el enamoramiento desenfrenado como la idolatría y el chisme como el aborto o el homicidio. Así todos somos vulnerables y transparentes, lo cual nos lleva a practicar y no a “cuidar” nuestro testimonio.

Foto: dbking

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