Cristianismo: homofobia y fanatismo

 - by Carlos González

Si, es un tema duro, pero verdadero. Acabo de leer los comentarios de un post en el blog de Lumbrera, (que liga a otro post en cristianos.com) donde surge la típica acusación en comentarios a Rick Warren, que se declaró fan de Melissa Etheridge, cantante y defensora de la comunidad Lésbico Gay. Obvio, “hay que crucificar al pastor ese”.


Antes, la obligada aclaración. No soy gay, ni estoy a favor de la homosexualidad, ni de acuerdo con las uniones gays, ni estoy a favor de los trasvestis, ni me gustan las marchas gays ni las banderas de arcoiris. Homosexualidad es pecado según la biblia y yo lo creo así. Participar y estar de acuerdo con eso te hace cómplice de ese pecado también. Sin embargo… lo que dice Rick Warren es que sólo le gusta la obra de la cantante, es fan de ella, lo que en el contexto norteamericano significa que colecciona sus discos y gusta de su música.

Yo escribí mi comentario con mi típico sarcasmo, el cual cito:

Otro caso de criterio escaso. Lo siento, pero así es.

La honestidad de un pastor que tiene clara la división entre participar de un pecado y el hecho simple de que le guste el arte de una cantante en pecado… como cualquiera otro, porque seamos honestos, la homosexualidad es un pecado, igual que cualquier otro, tanto como el chisme, y la mentirita piadosa.

Destruyamos pues la obra de Miguel Ángel que era católico, la de Davinci que era homosexual, la de Van Gog que era bipolar y dormía con prostitutas, derribemos los desnudos griegos en todos los museos y hablemos mal de los cristianos que van a los museos a admirar toda esa obra de católicos homosexuales y adúlteros, malsanos impíos, etc, etc.

¡Ay iglesia! ¿Hasta dónde llegara la paciencia de Dios con estos cristianos que nos encanta el chisme y la acusación fácil en simulación de santidad? Imitemos a los Talibanes que destruyen el arte en nombre de la santidad, pues. Quizá así pasemos por honestos al decir que somos “radicales y santos”.

El chismerío que se suelta sólo por que un pastor fue honesto y decidió decir sus preferencias en música secular. ¿Será el mismo escándalo si un pastor dice que su pintura favorita es la última cena del homosexual Leonardo Davinci? ¿Verdad que no? No, si somos raros, de veras…

Espero que mi comentario no sea baneado moderado como ofensivo.

Yo creo, y lo he conversado con personas que aman y buscan a homosexuales para ayudarles a buscar el perdón de Cristo y su salvación, que la iglesia a demás de ser exagerada en estos términos es homofóbica. Al menos, la parte de la iglesia que acusa a un cristiano por ser fan, en el contexto que explico, de una cantante homosexual.

De hecho, la tendencia de la iglesia es a separarse por completo de todo lo que no es cristiano/iglesia. Si una persona dice ser “cantante cristiano” y en una predicación dice “o eres cantante cristiano o eres cantante del mundo” y además afirma que “la música es de Dios y si no es de Dios la cantas para el diablo”, entonces se gana el respeto y admiración de la iglesia, así como asegurar las ventas de su material. El problema es cuando al cantante, ya famoso, se le invita a participar en un comercial de detergentes, mismo en el que aparece con un actor gay o una actriz divorciada, o un presentador acusado de lo que sea. Peor si aparece cantando.

Con alguien como Marcos Witt (de quien no soy fan, porque no tengo ninguno de sus discos, ni asisto a sus conciertos, ni he tenido conversaciones con él tampoco) se pone peor la cosa. Que si da un premio Billboard, que si asiste a un foro católico… entonces nos lo acabamos por ser amigo del mundo. Witt no es mi cristiano favorito, pero no es justo tratarlo así sólo por parecer santos. Eso, es pecado. ¡Pero si somos de lo más paradigmáticos y fariseos!

Nos avergonzamos cuando un pastor es descubierto en homosexualidad, cosa que además criticamos de la religión católica, pero cuando alguien dice que escucha una cantante no cristiana o da un premio a álbum secular, entonces lo colgamos del mástil mayor y lo freimos vivo en aceite de ballena.

¿A poco tú que lees este post jamás has sido descubierto en un pecado? ¿No te han cachado en una mentirita, obteniendo favores por medio de lisonjas, corrompiendo a un funcionario, mirando pornografía, lastimando a tus hijos con el pretexto de “diciplinarlos” o hablando mal de tu pastor sólo porque te cachó haciendo algo mal y te llamó la atención en privado, como la ética manda?

Todos tenemos pecado, y la cosa es, dejarlo, para eso nos arrepentimos y buscamos misericordia. Sin embargo, el arte es arte y el ir al cine no nos hace estar de acuerdo con el pecado de quienes hicieron la película. Muchas veces, si siquiera se nota o proyecta su punto de vista hacia ese pecado en su obra.

Un ejemplo es la aclamada obra de Howard Ashman y Alan Menken “La pequeña tienda de los horrores“, quienes escribieron su musical inspirados en la película de 1960 del mismo nombre, donde se exhibe y se satiriza la codicia y bajas pasiones humanas desde la perspectiva de una cómica planta carnívora extraterrestre. Un absurdo que nos hace identificarnos y meditar acerca de nuestros rincones oscuros escondidos. Howard Ashman, fallecido, era gay. ¡Entonces hay que acabar con la obra! ¿Verdad? Si la juzgamos desde el sentido artístico puede ser que algunos no se escandalicen, pero si nos enteramos de que uno de sus creadores es homosexual, entonces nos queremos sacar los ojos por haberla visto.

Todo el cine es gay entonces, porque en una industria como el cine, es imposible negarle trabajo a una persona sólo porque comete un pecado. Si, un pecado, porque el homosexualismo es un pecado igualito en tamaño, valor y condenación a tomar un dulce “gratis” de una bolsa del supermercado o quedarse con un cambio.

Otra cosa es que yo decida compartir el pecado del vecino, sólo porque me gusta cómo decora su jardín y me declaro fan suyo. ¿Verdad que somos fariseos? Para eso sí estamos buenos… pero para la misericordia… ¡cómo nos falta!

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