Estamos matando a la iglesia

 - by Carlos González

Lamento ser tan tan catastrofista en mi título, pero la verdad, me nace decirlo; y lo repito: estamos cometiendo suicidio. Estamos confundidos, separados, atacándonos unos a otros, haciéndonos trampas y ocupandonos de cosas inútiles. Debo decir que tampoco es algo que se pueda evitar. ¿Señal de los últimos tiempos? No lo se, lo que sí se es que es inevitable.

 

Advertencia: Más de 1500 palabras, sírvete café y tómate tu tiempo, pero vale la pena leerlo. Vamos en dos partes para este post.

Lo que podemos evitar, es participar en la “matanza” y hacernos fuertes cuando se trate de ser objeto de los ataques.

Últimamente he estado siguiendo los cabos sueltos de varios temas “de moda” entre los extremos más notorios de la iglesia cristiana evangélica. Extremos que confunden y se repelen entre sí. Extremos que brillan, uno por lo que dicen son milagros y señales, otro por su apego a lo que llaman sana doctrina. Yo estoy seguro de que en ambos bandos, muchos se equivocan. Otros no, claro.

He retrasado este tema en varias ocasiones, pero me es necesario dar mi punto de vista, porque se que será útil a algunas de las muchas personas que también quedan en medio de tantas cosas que ahora se dicen.

1Jn 1:5 dice que Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. Dentro de la interpretación extrema y fundamentalista, esto significa que Dios no tiene parte, similitud o asociación con “el mundo” y con las cosas malas que representan pecado. Para la iglesia del “avivamiento” esto representa que dado que ellos creen que todo lo que hacen proviene de Dios, entonces, nada malo hay en eso.

Yo creo, como dice el texto de esta carta de Juan, que efectivamente, si decimos que tenemos comunión con Dios y en verdad ocultamos una vida oscura y de pecado, ya estamos mintiendo, por tanto estamos lejos de la Luz y Dios. Es cierto: Dios no tiene comunión con las cosas malas del mundo, por otro lado también es verdad que milagros y señales siguen a los que creen en Dios y que no hay nada malo en ello. Sin embargo, Dios jamás estará de acuerdo en que se viva una vida de fundamentalismo absolutista, ni un hambre demencial por los milagros y prodigios.

Aun así, debemos de hallar un balance. No podemos crear una iglesia que se centre en “milagros, unción de oro, piedras preciosas y borracheras espirituales”, pero tampoco podemos dejar de pensar que Dios hace milagros, porque definitivamente, Dios manda señales tras de quienes creen en él (Mar 16:17).

El fundamento de nuestra iglesia, es la fe en Jesús. No la fe en sus milagros, no la fe en su prosperidad, no la fe en lo que hace. Fe en él. Es decir, la iglesia está centrada en el hecho de que Jesús es el único que puede hacernos justos delante de su Padre por  su gracia (Ro 3:19-24).  Los milagros son secundarios, las señales que puedan o no suceder, son cosa de segundo plano que bien pueden o no pasar, porque lo primero es arrepentirnos de nuestros pecados y apegarnos a la salvación de Cristo, por su gracia. Por su gracia, no por esfuerzo, no por cumplir mandamientos, no por seguir al pie de la letra cada una de las ordenanzas de Dios, ya que todas ellas, son puestas (lo dice la carta a los Romanos 3:19) para establecer juicio.

Entonces pasa algo curioso. Ahora hay una explosión de pastores, profetas, apóstoles, ministros y ungidos varios que hacen milagros y liberaciones. Muchos de ellos creen que un demonio puede poseer a un cristiano, o eso dicen y enseñan. Otros nos alientan a recibir una embriaguez por exceso del “vino del Espíritu” y no importa que la gente de fuera de la iglesia crea que realmente  estamos alcoholizados y vea como algo malo esas acciones. Ahora lo que sucede es que sobre la gente aparecen brillos de color dorado, como brillantina o maquillaje de fantasía y cristales tallados como piedras preciosas. ¿Es que acaso Dios, está limitado y sólo puede crear oro en pequeños brillos sobre la gente en lugar de formar lingotes completos de oro, los cuales darían la capacidad económica de bendecir a muchos? ¿Entonces por qué Dios se toma la molestia de entregar piedritas  preciosas ya talladas? ¿Dios tiene problema en aparecer verdaderos diamantes, que son básicamente carbono cristalizado (6 electrones), elemento sumamente común, pero no tiene problema en formar cristalitos de vidrio pulido, que no son otra cosa que silice (silicio, 14 electrones) y otros elementos compuestos en arena fundida y cristalizada?

Quiero decir que el hambre por los milagros, la forma tan tremenda en que ha crecido la autoridad moral que se le da a esos profetas, el desconocimiento de la Palabra de Dios por parte de sus audiencias y la necesidad de participar en movimientos grandes e impactantes que el ser humano tiene, hacen que hoy por hoy se viva un gran movimiento de señales, pero no se está llevando a la gente a conocer a Cristo, ni a arrepentirse, ni a tener fe en su salvación. A ello, los fundamentalistas cristianos le están llamando “la gran apostasía de los últimos tiempos”.

Y es verdad, no es una fe correcta ni adecuada. Sin embargo, los fundamentalistas atacan a todo este espectáculo desde una tribuna extrema y también peligrosa: el juicio, la autoridad sobre estimada de su interpretación bíblica y la jactancia de no cometer error.

Una cosa es vivir de la Palabra de Dios (Sal 119:116) y otra es olvidarnos que lo que nos sustenta es el Espíritu que mora en ella, ya que por si sola la letra mata, pero el Espíritu es el que da la vida (2Co 3:6) y de hecho, el nuevo pacto ya no es de leyes y obras, si no de gracia. Esto no significa que podamos hacer lo que sea con la idea de que mañana seremos perdonados al decir las palabras mágicas “Señormearrepientoylímpiame”. Lamentablemente, los nuevos fariseos vuelven a acusar y jusgar lo injusgable. ¿Vas a jusgar? Debes ser absolutamente impecable (im-pecable = no apto para el pecado). Si no lo eres limítate a ver y aprender. El nuevo fariseo acusa a cualquiera de no cumplir la Palabra de Dios al pie de la letra, según su interpretación. ¿Un ejemplo? Dios ordena dar diezmo de todo lo que se pueda medir (Lev 27:32) pero los fundamentalistas dicen que este y otros mandamientos referentes al diezmo ya no son válidos porque no hay autoridad equivalente en la iglesia a la que había en el templo hebréo. ¿Entonces por qué están de acuerdo en la validez de golpear a los hijos expresada en proverbios 22:15 y otros versos más? ¿Por eso aplicaremos castigo físico a cualquier necio comolo dice Pro. 26:3? Pablo creía que el Poder de Dios era mucho más importante que las palabras (1Cor 4:20) “Porque el reino de Dios no consiste en palabras,  sino en poder.” 

Pablo dijo a esos Corintios que había pecado en ellos. Pecado de fornicación, de adulterio, de envanecimiento. Estos cristianos absolutistas jusgan a cantantes cristianos y músicos por cobrar por su trabajo, o aun más, por tomarse fotos con personalidades no cristianas, por compartir escenarios. Acusan a cristianos por tener trabajos seculares. Y es que tienen miedo de que un poco de levadura leude toda la masa, pero como Pablo dijo en 1 a los Corintios 5: “Os he escrito por carta,  que no os juntéis con los fornicarios;  no absolutamente con los fornicarios de este mundo…  pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.” Es decir, que no se refiere a “separarse de los no cristianos”, dado que a ellos buscamos alcanzar para Cristo, y por tanto hay que estar cerca de ellos. Pablo aclara en 1Cor 5:11 “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,  llamándose hermano,  fuere fornicario…” Es decir, que de entre nosotros.

Pablo dice esto de manera literal a los líderes de la iglesia de Corinto. No es una epístola universal. No es un mandamiento a los cristianos del mundo. Es un principio, no el mandato de jusgar a todos.

Si, estoy de acuerdo en que debemos de mantenernos lejos de los cristianos que han perdido el camino, si no es posible acercarlos de vuelta a él, pero ¿hacerles guerra, atacarlos, desprestigiarlos, mostrar con temor y espanto cosas escandalosas? El control mediático es idéntico al control de masas que se ocupa en una ministración de esas que tanto critican.

Dios vomitará a los tibios de su boca. Es decir, los sacará de sí. ¿Por eso es que tememos movernos de los puntos extremos tan dañinos para la iglesia? ¿Cuántos estamos salvando con nuestras críticas y debates sin fundamentos (fundamentos que nos otorgan nuestros puntos de vista)? Yo no estoy en medio. Mi compromiso es con la Verdad, con la Palabra de Dios. Mientras yo entienda que amar a Dios sobre todas las cosas y a mi prógimo como a mi mismo es lo principal (sean fundamentalistas o cristianos “de avivamiento”), siendo así memantendré con Cristo. No puedo ir con unos ni con otros.

Creo que debemos luchar por ser inovadores, comunicar la salvación con métodos frescos y nuevos, pero sin sacrificar la Palabra y el arrepentimiento. Creo que Dios seguirá haciendo milagros, pero sin que apartemos los ojos de nuestro compromiso a mantenernos en su camino. No tenemos por qué aferrarnos a hacer las cosas “a la antigüita”, como en los templos con himnarios del siglo 19, pero tampoco con las amenazas y ministraciones sobreactuadas de ahora.

Vienen tiempos de desición. Tiempos de dejar de ser “cristianos” y comenzar a ser el Cuerpo de Cristo.

Hasta aquí por hoy. Hablaré más adelante acerca del campo de batalla de ambas puntas de la cuerda: los escándalos, los púlpitos y los rumores en internet.

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