Si hoy me muriera ¿me extrañarías?
- by Carlos González
Hoy, a las 9 de la mañana, el diputado Joel Arcos, de Perote, Veracruz, con quien trabajo muy de cerca, sufrió un accidente mortal junto con personas de su equipo, del cual salió junto con todos prácticamente ileso, con unos pocos raspones y golpes leves. Yo mismo junto con el hermano del Diputado Joel y su familia, pasamos por un leve accidente en auto esta misma semana, a causa de un camión de transporte urbano que nos golpeo sin consecuencias. Todo ello me recuerda y lleva a considerar si estoy o no haciendo el plan de Dios para mi vida, el cual, debo decir a los que me creen un cristiano a medias, persona de pacotilla y niñote inmaduro en busca de protagonismo, tengo perfectamente trazado con la debida guianza de Dios desde hace bastantes años. Este blog, los discos que he grabado, mi actual trabajo, el desarrollo de iCreativa y otras cosas como el detenido disco +1 [uno positivo] son partes pequeñas de esos planes que van marchando poco a poco. Pero, si hoy muero, ¿qué pasa con esos planes? ¿le estoy echando las ganas debidas? ¿Mi herencia será un plan medio acabado?
Dios tiene planes para cada uno de nosotros, pero somos nosotros quienes podemos impedir esos planes si no asumimos la responsabilidad de llevarlos a cabo.
Es como cuando Jonás decidió escapar de la voluntad de Dios. Al final, tuvo que llegar en medio de una accidentada aventura que involucró una tormenta, casi un amotinamiento en barco, que lo soltaran en alta mar y después que un pez gigante lo tragara y escupiera tres días más tarde justo en la ciudad donde Dios quería enviarlo.
El día de mi muerte seguro habrá quien me extrañe. Lo se con certeza, dejaré un hueco difícil de llenar. Lógicamente habrá quienes ni se inmuten, quizá quienes duden incluso de que yo vaya al cielo. Habrá quienes digan que me extrañan cuando no saben ni cual es mi ministerio o trabajo. Por otro lado, no pienso dejar el plan de Dios para mi vida, aunque las circunstancias, las personas cerca de mi o yo mismo nos empeñemos en impedir el propósito de Dios.
Dios es un Dios de propósitos. Él nos da un destino, un por qué, un enfoque objetivo. En nosotros está el tomarlo o dejarlo. Si Eliseo hubiera decidido no alcanzar el manto de Elías ello hubiera cambiado la historia, aunque Dios seguramente se las hubiera arreglado para levantar otro profeta. Dios nos pedirá cuentas de nuestro llamado y nuestras vidas porque él nos ha encargado cosas conforme a nuestra propia persona y nosotros dejaremos una huella en la humanidad conforme a lo que hagamos. Quizá no todos alumbraremos como estrellas, pero seguramente, todos tenemos la posibilidad de destacar y protagonizar historias… aunque no parezca que halla oposición, aunque no se note mucho, aunque parezca que pasamos desapercibidos.