De propósitos, deseos y compromisos de año nuevo
- by Carlos González
Estamos en año nuevo. Cada que pasa un año más todos tenemos propósitos, deseos y compromisos. No siempre los cumplimos. A mi me gusta no hacer compromisos porque, pese a lo agradable de las fiestas, no hay nada nuevo realmente. Sin embargo este año me he propuesto tres cosas, me he comprometido, de hecho, a esas tres.
La primera, terminar por fin el proyecto de Uno Positivo [+1], lo cual me puede tomar todo el año, pero espero esta vez sí lo logremos. Lo siguiente es concretar el despegue de iCreativa, nuestro “centro cristiano” en Xalapa. En tercer lugar deberémos poder iniciar el trabajo de nuestra Asociación Civil para Niños Intensamente Poderosos, con la intención de desarrollar un sistema de preparación integral para niños, mismo que se pueda llevar a la iglesia, casa y sobre todo a la familia… la pobre familia, tan atacada y tan olvidada.
Es mucho trabajo y Akire y yo estamos prácticamente solos… gracias a la ayuda de algunos locos, como nuestro gran amigo Rodolfo Jaimes, de quien estamos seguros compartiremos el esfuerzo de iCreativa por mucho tiempo y gracias a personas como Miguel Quintero “El perro” y su esposa Ana, que nos ayudan a recordar el verdadero propósito de tener una iglesia a pesar de los muchos kilómetros de distancia, a ellos gracias no estamos absolutamente solos.
Pero el camino del que no hace lo mismo que todos es un camino solitario. Innovar, crear, cuestionar a la masa y su prole… eso es una sentencia de soledad. Somos parias y no por tontos, si no por querer hacer lo correcto. Hace poco más de un año un conocido mio me dijo que desea construir un centro de adoración a Dios de 24 horas… no es mala idea, pero yo pienso hacer lo mismo, con mi propia vida. Es algo más difícil y costoso que construir un tabernáculo de ladrillo y madera, hierro y concreto… implica aprender a no humillar a los demás, a no usar escalones humanos, a dar la otra mejilla; implica ser un líder que sirve, estar tan convencido de mis fortalezas como de mis debilidades y saber que por esas debilidades Dios me escogió y salvó, no por mis talentos. Yo quiero ser un centro de adoración de 24 horas a Dios. No un monstruo religioso que se espante de libros como “El Señor de los anillos” pero al mismo tiempo no pueda dejar a Dios ser “El Señor de sus compromisos”. Dios no es el que nos arregla la vida, si no quien la dirige y transforma. ¿Podemos decir que conocemos a Dios si no estamos siendo transformados por él?
Por eso este año tengo que arreglar esas tres cosas. Quizá me falle y no lo logre, y luego lo volveré a hacer, pero debo de comenzar a hacerlo o como decía Yoda en El Imperio Contraataca, “hacerlo o no hacerlo”, intentar es para otros, no para mi, porque siempre que intento fallo. Tengo que hacerlo.
