Orar no basta, Haití necesita ayuda
- by Carlos González
Además de los que dicen que el terremoto de Haití es fruto del pecado y la brujería, y los que dicen desde la comodidad de su mesa “oremos” al ver en su TV de plasma las terribles escenas, o incluso aparte de los que oran de corazón pero sólo hacen eso, hay muchas otras maneras de orar.
Primero, no olvidemos que un desastre natural o accidente le puede suceder a cualquiera, aunque seamos cristianos, como el huracán Katrina o incluso cosas como la caída de un templo en pleno servicio. Los desastres, accidentes, muertes y demás cosas suceden, independientemente de las prácticas religiosas o pecados que tengamos. Haití no está sufriendo consecuencias espirituales, si no consecuencias de índole natural aumentadas por la pobreza de una nación pequeña, mal gobernada y que ha pasado por décadas de problemas.
Akire San, mi amada Akire, escribió el más fuerte y conmovedor post que leido en meses hablando de los que siempre critican y sacan a relucir los pretextos espiritualizantes a raíz de cosas como esta.
Segundo, hablar desde aquí es muy cómodo para nosotros que, en la mayoría de los casos, no hemos pasado por algo similar ni por pasada. Yo crecí en la Ciudad de México. En 1985 asistía a secundaria. El 19 de septiembre de ese año, a dos minutos del toque de campana para entrar a los salones, vimos a nuestra escuela despedazarse y quedando en pie por muy poco. Una barda cayó encima de algunos y las pesadas bancas saltaban como palomitas de maíz en una sartén caliente. Bardas, casas, escuelas, edificios, hospitales, hoteles y cines, incluso los estudios de Televisa se derrumbaron y las cifras reales de muertos fueron ocultadas, pues eran muchas. Perdimos meses de clases, vivíamos sin agua, sin trabajo y sin electricidad. Eso no es nada comparado con lo que está pasando ahora en Haití. Tengamos cuidado al opinar, si no tienes idea aproximada al menos de lo que están pasando, mejor limita tus comentarios. Un terremoto te deja marcado, ver un edificio despedazarse frente a tus ojos mientras no sabes si vivirás o morirás puede dejar marcas imborrables (lo se bien); dormir al lado de tus muertos, sobre los escombros de tu casa, sin comida ni nada… no tengo idea de lo que puede ser, pero debe ser inmensamente peor de lo que yo pasé.
Tercero, hay maneras de ayudar. Del muro de Carolina García en Facebook copio los siguientes datos:
Para enviar dinero a los Topos, grupo de rescate que nació de ese terremoto en México: Santander Cta 92000709294 Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco, A.C.
Cruz Roja Fed. Int. Cuenta 0404040406, suc 683 de Bancomer, con Clabe 012180008080808062
Médicos sin fronteras BBVA Bancomer 0165858747 (CLABE: 012 180 00165858 747)
Carolina ha puesto más cuentas en su blog donde seguro sí llega lo que puedas mandar, un peso o mil, lo que sea hace falta.
Aparte, puedes enviar dinero desde la tiende de iTunes, como si compraras canciones. Ese dinero Apple lo envía directo a la Cruz Roja Estadounidense.
Orar no basta, ya me imagino si Jesús sólo hubiera orado. Él hizo lo necesario.