México (a pesar de todo) creo en ti
- by Carlos González

Hoy, 1 de septiembre de 2010, en el muro de una amiga en Facebook, vi un comentario por demás esperanzador. De esos comentarios que de manera sencilla muestran una opinión clara acerca de los festejos de independencia. Para los hijos de nuestra amiga y para mucha gente más, sólo es cosa de festejar y creer; sin embargo para mi no, es necesario tener un punto de vista crítico y saber proponer y hacer sin dejarnos desanimar o engañar.
Quizá eché a perder lo optimista de su comentario, pero, a mi modo, creo que me salió un post bastante conmovedor, el cual, pego a continuación:
A nosotros no nos ha llegado aun (una carta del presidente con bandera e himno). Seguramente, cuando llegue la pondremos a la entrada de nuestra casa. Tampoco tenemos apatía para festejar, cada año lo hacemos de maneras especiales y este año seguro lo haremos de un modo especial como los otros.
Sin embargo, gracias a Dios por su diseño único de cada uno de nosotros, sin perder el ánimo por las fiestas, también criticamos, dura, fuerte y severamente a este gobierno y a nuestra sociedad.
Aparte, ofrecemos, planeamos, trabajamos, proponemos, educamos, discutimos, valoramos y apreciamos cada cosa que sucede en nuestro amado país.
El año pasado diseñé este tapiz. Este año diseñé este otro.
Pero además, somos blogeros desde hace 6 años y publicamos en nuestro propio sitio web, poderenlinea.com desde hace 10. Actualmente soy periodista en ejercicio, caricaturista y he trabajado con políticos de todos los niveles en Veracruz.
Puedo decir qué trampas hace el gobierno federal, cuales los niveles de gobierno de mi estado, he visto periodistas esconderse por el peligro de sus vidas y conozco hermanos que se matan y persiguen por un puesto. He visto pastores vender a su iglesia por un cargo público para ellos.
Acción es denunciar estas cosas, por eso soy periodista. Acción es enviar ayuda a los lugares con desastres naturales y exigir buen uso de los recursos públicos. Sí necesitamos crítica, necesitamos conocer y enseñar a nuestros hijos cómo funciona la política y economía de este país, donde se mata al periodista y se promueve al empresario financiado con dinero del narco.
Y claro, hay que festejar. No todos estamos expuestos a estas cosas, no todos las vemos y algunos ven más que otros. También existe el empleado que entra y sale de su casa sin importarle lo que sucede y sin enterarse de lo que pasa, cobrando su quincena, viendo telenovelas, ahorrando y llendo a la iglesia; el estudiante que aspira a tener cada vez más grados de estudio, el niño que va a estudiar y sueña con llevar la bandera.
La inocencia es una cubierta. Una coraza. Un huevo que, cuando se rompe, nos hace nacer a un mundo contra el que hay que luchar: para ser aceptados, para aprender a aceptar, para conocer y para ignorar.
Yo creo en México, como canta el credo de “El Vate” Ricardo López Mendez, pero no creo en sus gobiernos, no creo en la esperanza de las elecciones, no creo en los mareos de las fiestas y los logros temporales en cosas irrelevantes como el futbol y cosas similares.
Creo en Diego, en Frida, en Orozco y en Siqueiros. Creo en Paz, en Monsivais, en Sabines y en Emilio Carvallido. Creo en Gabriel Vargas y su “Familia Burrón”, en Yolanda Vargas y sus “lágrimas y risas”, en Chava Flores y su Gato Viudo en un Sábado en el Distrito Federal. Creo en las deportistas en sillas de ruedas, en las amas de casa golpeadas, en las muertas de Juárez, en los evangélicos muertos en Chiapas y en los periodistas desaparecidos.
La gente dice que estoy amargado. No me lo dicen cuando estoy en una fiesta “haciendo el ridículo”, no me lo dijeron cuando me disfrasé de Diego Rivera o cuando canto en una iglesia, ni cuando tomo fotos graciosas que hacen a otros reír. Me lo dicen cuando mi conciencia brota en medio de los “panchos” y las “maromas” de nuestro gobierno por decirnos que vamos bien cuando vamos mal.
Sin embargo festejo y hago tapices, pongo banderas y daremos el grito porque somos mexicanos, porque podemos, porque valemos la pena. Y digo todo esto porque creo en México y en las garantías de nuestra libertad.