Murió Colosio y perdimos la inocencia
March 26, 2008 a las 6:24 pm por Carlos GonzálezHubo un dÃa en que México volvió a creer en el PRI. Hubo un dÃa en que se confió que el partido de la revolución, lleno de ladrones y traidores a sus fundamentos, cambiarÃa bajo los esfuerzos de un sólo hombre. Hubo un dÃa en que ese hombre se atrevió a ir en contra del sistema, a criticar al presidente, a cuestionar la infalibilidad de su partido, a darse la vuelta y pedir perdón a los votantes por décadas de mentiras y traiciones. Se decÃa que era imparable.
Hoy, oficialmente, se dice que un sólo hombre, por simple mesianismo tomó un arma y disparó contra el candidato del PRI, que sucederÃa a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia.
En ese momento no lo sabÃamos, pero el peso pasarÃa muy pronto a devaluarse drástica y dramáticamente; los bancos perderÃan toda su estabilidad, la capacidad del presidente que nos estaba “llevando al primer mundo”, el hombre de la solidaridad, el santo del milagro mexicano, serÃa no solo puesta en duda, si no ciertamente descubierta como el monstruo de monstruos, el ser más terrible y maligno de la historia.
No sabemos lo que realmente pasó, pero lo que es cierto es que esa noche del 24 de marzo de 1994 México perdió la poca inocencia que le quedaba. El PRI acabó con la miserable credibilidad que conservaba hasta entonces (cosa distinta a hoy, cuando cobra un nuevo auge) y el cambio polÃtico cuajó por fin, después de guerrillas, errores de diciembre, elecciones ganadas por una oposición que hasta la fecha no sabe gobernar y, aunque no necesariamente fue por la muerte de Colosio, sà es en ello donde vimos los dolores de parto que nuestra actual polÃtica sufrió al dar a luz el México que tenemos hoy en manos.
Colosio murió, a manos del “Chupacabras”, dicen las lenguas populares por conclusiones ideológicas, a manos de más de dos tiradores, en una emboscada, mitificándolo, haciéndolo mártir de un partido que no tenÃa ya oportunidad de seguir vivo o el santo de un panteón de héroes revolucionarios que no fueron como nos dijeron pero daban vida a la causa polÃtica del partido tricolor. Si lo mató su partido como se cuenta, ganaron tiempo para no verse expuestos y si no lo hicieron, entonces aun asà ganaron mucho, aunque por poco tiempo. Zedillo ganó la presidencia ese año, aunque la causa estaba perdida y la entregó seis años después a manos de un payaso con botas en el que muchos confiamos; pero Zedillo lo hizo porque era lo que pedimos con nuestros votos y eso esperábamos, asà que al fin y al cabo, Colosio ganó, por lo menos lo que él decÃa que querÃa; que tomáramos nuestro destino en nuestras manos y nos condujéramos por donde quisiéramos. Aun asÃ, no se sabe la verdad el dÃa de hoy.
Nadie sabe nada del caso, de hecho, ya ni se habla del asunto. Colosio está muerto y enterrado, como el caso de su muerte. ¿Escuchaste algo de su aniversario de muerte esta semana? ¿Qué estabas haciendo hace 14 años y dos dÃas por la noche?
Ayer, como mucha gente hace, tuvimos que tomar taxi. Nada especial. Sin embargo, aprovechamos para mostrar un poco, lo mal que se ve una sociedad fuera de orden. ¿Qué hacemos con eso? Entra y ve el video.
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