Atentos a lo que Dios quiere

Ayer pasamos una de tantas aventuras, no documentadas por cierto, porque a nadie le interesa que las documentemos al detalle, con algunos de nuestros amigos en la iglesia a la que asistimos y de la cual somos parte y familia. eso me hizo meditar y recordar lo que narro después del video. La chica de gorrito y playera roja es Billi Hernández, una nueva promesa de la música cristiana que está grabando para su escuela en Reyvol Records y que estuvo en estos días acá en Xalapa, con su familia, amigos e iglesia.

En abril de este año cumpliré 22 años de haber asistido a un centro cristiano y ese día hice por primera vez en mi vida la petición completamente consciente a Cristo para que me perdonara y me diera vida eterna. Conceptual y tradicionalmente dicho, ese día hice mi “decisión por Cristo” o “recibí al Señor en mi corazón”. No sé cuánto tiempo tengo realmente de ser seguidor de Cristo, pero trato de hacerlo con la idea clara de que seguir a Cristo tiene muchas más implicaciones que las de asistir a una iglesia, comprometerse a un servicio, tener amigos cristianos, dejar los vicios, casarte con otro cristiano, cumplir con hábitos de crecimiento y desarrollo espiritual (como la oración y la lectura diaria de la Biblia), cuidar las películas y música que recibes con tus sentidos, cambiar tus actitudes de convivencia social y diezmar cada quincena.

Seguir a Cristo es, literal y claramente, andar por el mismo camino que él. Todos pueden ser cristianos, pocos pueden ser seguidores de Cristo. Lamentablemente, el concepto de ser cristiano es lo que abunda en la enseñanza eclesiástica y por tanto, es lo que domina la mente de muchos.

Lo interesante, es, el riesgo que implica seguir a Cristo. La irregularidad que eso conlleva, la poderosa dirección desconocida que nos levanta cada mañana, el despertar sin saber qué pisarás al poner tus pies fuera de la cama… todo ello es parte de seguir a Cristo.

En estos años de cristianillo que tengo, he pasado de ser un naco desprestigiado a ser un líder incomprendido… suena raro, pero es la verdad.

Cuando llegué a esa congregación de mis recuerdos, en los ochentas, era mucho más delgado que hoy, lleno de ideas raras (más que hoy), comportamientos extraños (más que hoy, claro) y problemas muy incómodos. No era rubio, ni alto, ni tenía carro, ni era responsable o cumplido. Era llorón, descuidado, desentendido de lo que los demás consideraban “santo” y poco atento a lo que sí era de verdad -redundantemente- santo. Aun así, hubo amigos que me aceptaron y soportaron. Algunos me ayudaron a crecer… otros me dejaron sobre la marcha, pensando que ellos llevaban quizá mejor paso, otros ni se interesaron por mirarme e incluso hubo algunos que se divertían cual gatos conmigo, como si fuera un ratón. Aun así Dios me llevó a encontrar el camino, dejé lo que me estorbaba, encontré compañía y aquí estoy, ahora incluso dando indicaciones de ruta a otros que andaban igual de perdidos que yo y necesitaban pedir indicaciones.

No lo hago porque sea mi puesto y esperé que sólo por eso tenga a quien dar indicaciones. Lo hago, porque así se ha dado y amo a los que van con mi esposa y conmigo. Los amo tanto, de verdad.

Sin embargo no siempre ha sido así en este camino. Me he encontrado a quienes piensan que por ser hijos del arquitecto que construyó esa carretera, como todos lo somos, deberían de andar hasta la punta, o por lo menos, en auto y hasta piden el auto como ellos creen que el dueño del camino se los quiere dar… cómodo, con clima y un conector para el iPod. No digo que sea malo, pero en sí el concepto de ahorrarse el esfuerzo, o pensar que merecen el auto es lo que choca con la realidad.

Cuando el conector del iPod se descompone sienten que el mundo se ha puesto negro (gris oscuro por lo menos, #666666 para los que entiendan de colores web) y sienten que por el hecho de lidiar con ello se han vuelto invulnerables y soportan todo porque aprendieron del sufrimiento. Olvidan que es el mismo camino para todos e ignoran que los baches, los mismos baches, los pasamos todos, a pie, en bicicleta o en auto. Sin embargo, algunos al tener auto, para andar por este camino, no se ensucian los pies. Cómodamente pasan por el lodo, preocupados más porque no le falte el clima al vehículo que en sí por aprender algo del lodazal que están sorteando.

Voluntariamente, mi esposa Akire y yo vamos a pie. A estas alturas, no sólo ya no renegamos del lodo en los zapatos, si no que hasta provecho le sacamos. Si no se puede sacarle provecho, por lo menos juntamos a los que nos preguntan sobre la ruta y les decimos qué formó ese lodo, cómo evitarlo o sobrevivir y salir si se hunden en él… estamos pendientes de quienes caen allí y si dejan los ayudamos.

Lo más curioso, es que hemos aprendido que no se trata de cuántos te sigan, ni siquiera de que te sigan, si no de que tú vayas por el camino correcto, con lo que ellos podrán preguntar por la ruta. Probablemente al del auto le pregunten algunos… pero quizá no se detengan. Quizá no lo levanten pudiendo llevarle, porque puede ensuciar las vestiduras del coche. Tal vez no se puedan detener porque no pudieron verlo al ir muy rápido. No lo sé.

Lo que sí sé es que el camino es el mismo y que Jesús no sólo es el que construyó el camino, si no que es el camino mismo. Él caminó primero por donde vamos. Él no fue popular, no fue atractivo, no tuvo comodidades. Pasó hambres, supo comer con altos dignatarios y dar de comer a los pobres. Los rechazados, los marginados, los incomprendidos, los “no líderes” y los vulgares eran sus amigos. No tenía casa propia, ni caballo o mula, no tenía planes inmediatos y no lidiaba con cosas simples como el acomodo de una casa o la escuela de los hijos. Jesús veía las cosas en la dimensión correcta y al nivel correcto.

El Bushido dice, no se rasguen las vestiduras, que el guerrero no se preocupa de ver crecer la marea, porque el barco, al crecer la marea, no se hunde, si no que flota. Si a esas vamos, Cristo era un buque reforzado; un arca en un diluvio. Cristo pasó por cosas indecibles, por críticas y chismes, por abandonos y por traiciones, por escasez y por la muerte. No tuvo siquiera una tumba propia y él decía que no tenía ni acaso las posesiones de las aves. Dormía en un huerto cuando no había otra opción.

Yo tengo una hija, por tanto tengo algunas de esas preocupaciones mundanas que Jesús no tenía, como el darle de comer tres veces al día… miserable costumbre del ser humano… comer diario además. Ropa, escuela, uniformes como resultado. Tenemos la necesidad de una casa, de un trabajo, de actividades en la iglesia que no se pagan solas… y escucho a Jesús decir que él no tuvo un auto para andar por el camino, con clima y con asientos cómodos. Jesús no consideró una gran lección darse cuenta que el iPod no se oía en el auto… sus grandes lecciones eran cruzar tormentas al vilo de una barca destartalada para encontrar un endemoniado, dar de comer a más de 5000 personas con un lunch escolar, hacerse amigo de prostitutas y vándalos… pocos dejaron su vida “normal” para seguirlo. No se qué haría María, la del alabastro, pero miren que derramar toda esa inversión en perfume y envase sólo por cuestiones meramente espirituales o ministeriales, sin nada terrenal o tangible a cambio, con la crítica de los líderes a sus espaldas y la mala fama que seguro ya tenía por andar con “el Nazareno” en lugar de casarse y hacer pasteles como una mujercita de su edad debía hacer… ¡Vaya! Por lo menos Marta, su hermana, era hacendosa, esta era una buena para nada que sólo se sentaba a escuchar predicaciones. No digo que sea malo ser hacendosa. Señora, no vea feo a mi blog… me refiero a que María seguía los pasos haciendo lo que Jesús hacía, mientras Marta sólo le hacía de comer. ¿Ok?

Estos días he recordado mucho de mi vida pasada, de esos años de juventud en donde conocí todos esos aspectos de la “vida cristiana”. Nuestros amigos más íntimos, son personas de esa edad que tuve en los noventas. Ya no sólo participamos como líderes de niños en Renuevo, si no que además hemos sido llevados a dar indicaciones a otros que van por el camino… en nuestro grupo pequeño, con nuestro equipo de niños y ahora acompañando a los jóvenes de la iglesia en sus aventuras; y hemos quedado encantados con esos transeúntes que van por donde vamos. Mientras el mundo se llena de “líderes” que dejan en claro lo que son o fueron y marcan indicaciones aun incluso con amenazas pues son conocidos como “ungidos”, otros nos vemos sorprendidos por estar ahora en la misma brecha que antes, con los pies enlodados como desde el principio, pero ya no solos, nunca más solos.

Renuevo tiene su líder de jóvenes, pero nos estamos metiendo a ayudar porque amamos a esos muchachos. Ayer estuvimos con ellos en un evento, el del video y no pude evitar sonreir al verlos. Doy gracias a Dios por darnos esta compañía en el camino.

7 Comment(s)

  1. Esos chavos tienen la curiosa propiedad de arrancarme carcajadas y lágrimas al mismo tiempo.
    Ahora entiendo tantas cosas que hace 15 años no entendía…

    Dios es bueno, ¡muy bueno!

    Akire | Mar 17, 2008 | Responer

  2. Hermoso post, mi hermano.
    Gracias por compartirlo.
    Y me gusto mucho lo que dice Akire, jovenes: Carcajadas y Lagrimas.
    Estoy sirviendo al grupo de jovenes de la iglesia… y hay mucho de eso, “carcajadas y lagrimas” ;D :(
    Un abrazo

    Jaaziel | Mar 18, 2008 | Responer

  3. Hoy tuvimos tarde de juegos… Son una bola de locos.

    Carlos González | Mar 18, 2008 | Responer

  4. Q onda!!!
    Pues estuvo muy padre!!!
    Gracias por compartir estos momentos
    y gracias por ayudarnos a ir por ese camino
    pero sobre todo gracias por ser tan buenos amigos
    los quieron un buueeennn

    JazZ | Mar 19, 2008 | Responer

  5. Jazz!! Gracias por comentar. Los amamos, es muy chido ser parte de sus vidas.

    Carlos González | Mar 19, 2008 | Responer

  6. Jazz: Gracias por dejarse querer, son hiperfenomenales!!!
    No tienen idea de la felicidad tan grande que nos provocan… en especial cuando juntos molestamos a Car… a no, cuando juntos echamos relajo… jojo, si… eso *^_^
    Te queremos muchooooo!!!!

    Akire | Mar 20, 2008 | Responer

  7. Molestamos a Car… chale…

    Carlos González | Mar 20, 2008 | Responer

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